Una puerta de madera se desliza en una calle estrecha de Gion. Sale una mujer con kimono de seda, el cuello bajo en la nuca, los pasos cortos y precisos. Es una geisha, y no es una cortesana. Una geisha es una artista profesional que se forma durante años en danza, música y conversación, y luego entretiene a los invitados en banquetes privados. Su trabajo es interpretación y hospitalidad, nada más.
Puntos clave
- Geisha significa "persona de las artes", de los kanji 芸 (arte) y 者 (persona).
- El oficio pasó a ser exclusivamente femenino hacia 1800; las primeras geishas fueron hombres.
- Una maiko (舞妓) es una aprendiza, reconocible por su kimono más vivo y un obi más largo.
- La prostitución quedó excluida de la profesión en el siglo XVIII; la confusión viene de los barrios compartidos y de la ficción occidental.
- Hoy quedan unas 200 geishas, sobre todo en los barrios hanamachi de Kioto.
Qué es una geisha: el significado de la palabra
La palabra "geisha" (芸者) une dos caracteres: "arte" y "persona". Significa literalmente "persona que practica las artes". Una geisha es, ante todo, una artista japonesa.
Tiene las destrezas necesarias para entretener a sus clientes mientras mantiene vivas tradiciones antiguas. Por su elegancia y su fortaleza, la geisha pertenece al mundo de las flores y los sauces, el karyūkai (花柳界).
Evolución y origen del oficio de geisha
La idea de la musa artística aparece en el año 794, bajo el emperador Kanmu, que invitaba a bailarinas a entretener a samuráis y guerreros. Esa unión de arte y entretenimiento dio lugar más tarde a la geisha que conocemos.
1. El origen de la geisha

La costumbre se desarrolló durante el periodo Edo en la antigua capital. Poco a poco, las bailarinas fueron aprendiendo otros talentos: canto, poesía, música clásica, el arte de la conversación. Se las invitaba a menudo a banquetes, los ozashiki (お座敷), como acompañantes que servían sake y entretenían a una clientela noble.
Las primeras geishas oficiales fueron hombres. Las mujeres, llamadas onna geisha, se incorporaron al oficio hasta volverse mayoría. Solo hacia 1800 la profesión pasó a ser exclusivamente femenina.
2. La profesión de geisha

Con los años, la profesión se reconoció oficialmente, con un código de conducta muy estricto. Su crecimiento va unido al auge de las casas de té.
Hubo cientos de miles durante el periodo Edo y hasta la Segunda Guerra Mundial. Hoy las geishas son escasas. Las estimaciones hablan de unas 15.000 en el siglo XIX y apenas 200 en la actualidad, sobre todo en el barrio de Gion.
Durante la guerra, el gobierno cerró las ciudades de las flores y envió a las geishas a trabajar en fábricas. Además, hoy las jóvenes deben terminar la educación secundaria antes de entrar en el oficio.
El número de profesionales ha caído mucho, aunque la atención mediática ha traído un repunte moderado. La cifra de aprendizas, las maiko (舞妓), vuelve a subir.
La silueta que sobrevive de todo esto es el kimono: una túnica larga y recta, cerrada izquierda sobre derecha, sujeta por un cinturón ancho. Es la única prenda del vestuario de una geisha que cualquiera puede llevar hoy, y sobre la que más me preguntan mis clientes.

Qué hace exactamente una geisha
La geisha, también llamada geiko, es una anfitriona que domina las artes tradicionales japonesas. Encarna el folclore y la cultura de Japón con refinamiento. Su aspecto está cuidado al detalle: maquillaje trabajado, un moño impecable, un kimono (着物) de seda y un abanico que maneja con soltura.

1. La geisha y la ceremonia del té
Estas anfitrionas reúnen todas las cualidades para hacer agradable la velada de un invitado, para la vista y para la mente. Trabajan sobre todo en casas de té, las ochaya (お茶屋), y en restaurantes, donde acogen banquetes y entretienen a una clientela acomodada.
Se mueven entre círculos de hombres influyentes y custodian las costumbres japonesas, lo que les da un papel real en la sociedad. La profesión goza de mucho respeto, y la compañía de una geisha sigue siendo un privilegio.
2. La danza de la geisha
La geisha domina la danza, el canto y la música. Toca el shamisen (三味線), un laúd de tres cuerdas, y el taiko (太鼓), un tambor. La ceremonia del té, los juegos de sobremesa, la poesía, la caligrafía y la conversación no tienen secretos para ella. Su cultura general es amplia. Hasta el siglo XX, la geisha era considerada una embajadora de la moda.
El festival Miyako Odori es uno de los mejores lugares para ver bailar a las geishas. Se celebra en Kioto durante las tres primeras semanas de abril.
El código de conducta de la geisha
Muchas reglas rigen la vida de una geisha. Su deber de refinamiento implica controlar cada gesto para respetar un código estricto. Las jóvenes no son libres de ir donde quieren ni de hacer lo que quieren, porque unos criterios precisos las vinculan a la tradición.
1. El código de vestuario de la geisha

Cada detalle del atuendo revela rango y experiencia. Un conjunto ceremonial completo puede pesar más de 20 kg. La maiko lleva un kimono colorido con un cinturón ancho y llamativo, el obi (帯), mientras que la geiko viste de forma más sobria, con estampados discretos. Las sandalias, geta (下駄), tienen suelas de madera de grosor variable. Ese grosor indica el rango, igual que el color de las tiras.
Una nota práctica para quien quiera montar un atuendo inspirado en las geishas: las tallas japonesas quedan alrededor de dos tallas más pequeñas que las europeas. Una M española suele corresponder a una L japonesa. Mira las medidas de hombro y de manga antes que la letra de la etiqueta.

2. El peinado de la geisha

Llevan el pelo largo y negro recogido en un moño tradicional, sujeto con horquillas y adornado con motivos florales. Hoy la mayoría de las geishas usa peluca para no dañar su cabello y conseguir un resultado limpio sin horas de trabajo. Los peinados de las geishas veteranas son menos elaborados que los de las maiko.
3. Por qué las geishas llevan la cara blanca
Maquillaje de geisha con labios rojos
La geisha, y sobre todo la maiko, lleva un maquillaje muy reconocible. El rostro se cubre de polvo blanco de arroz, un eco de las máscaras japonesas. La boca se tiñe de rojo solo en parte. Los ojos se perfilan en negro, con toques rojos en el ángulo de los párpados y en las cejas. Antaño, algunas geishas se ennegrecían los dientes, algo que entonces se leía como signo de belleza. Los gustos cambian.
El maquillaje de una geisha experimentada es más discreto, para que se vean sus rasgos naturales. La maiko deja el labio superior en blanco; la geisha consagrada solo pinta el labio inferior.
4. Cómo se llama la casa de una geisha

Las geishas viven por lo general en una okiya (置屋), una casa de acogida, dentro de las ciudades de las flores, los hanamachi (花街), de Kioto. Cada casa tiene una madre, la okasan, y varias geishas bajo el mismo techo, a veces con personal para cocinar y limpiar. La okasan educa a las jóvenes y las acompaña durante su formación.
5. Un día normal de una geisha
Durante el día, una geisha trabaja sus destrezas artísticas y culturales para mantener el nivel. También dedica muchas horas a su aspecto. A última hora de la tarde se dirige con discreción a las casas de té, por las calles pequeñas, para recibir a sus invitados.
La formación de una geisha

Muchas jóvenes japonesas sueñan con convertirse en geisha. La profesión exige al menos cinco años de formación y un aprendizaje muy estricto.
Antes, las niñas entraban en la okiya desde los seis años. Esa época terminó. Hoy una candidata debe tener al menos 15 años y haber completado la educación secundaria.
Durante cinco años, la maiko aprende todos los códigos ligados al oficio: etiqueta, el arte de vestirse, maquillaje, cómo estar de pie, moverse y sentarse con elegancia.
También estudia artes tradicionales: danza, canto, servicio del té, arreglo floral, literatura. Al terminar la formación, una geisha se maneja con soltura en todas ellas. Esa mejora lenta y paciente es el Kaizen en su forma más antigua.
La maiko acompaña a la geiko en su vida diaria y en sus compromisos. El vínculo con su mayor es fuerte, y es así como se gana su lugar en una comunidad muy cerrada.
Quedan geishas de verdad hoy en día

Las geishas y las maiko se encuentran sobre todo en Kioto, y más concretamente en hanamachi como Gion, Pontochō, Kamishichiken y Miyagawachō.
¿Preparas un viaje a Japón con la esperanza de ver a alguna? Estas mujeres se han vuelto escasas, pero aún puedes verlas, sobre todo en Gion, donde viven y trabajan.
Si tu presupuesto lo permite, reserva los servicios de una geisha a través de una casa de té, un restaurante o un hotel. Tener buenos contactos ayuda, porque la mayoría de los clientes llega por recomendación.
Si no, puedes cruzarte con una paseando por Gion al atardecer, de camino a una cita o de vuelta a casa después del trabajo. Te pido que no le cortes el paso ni le tires de la manga para hacerle una foto. Está yendo a trabajar.
Las actuaciones públicas y para turistas son otra opción. Si la antigua capital no entra en tu ruta, también hay hanamachi en Tokio: Asakusa, Shimbashi o Kagurazaka.
Es una geisha una concubina

No. En el imaginario occidental se reduce a menudo a las geishas a la prostitución, pero esa práctica quedó oficialmente excluida de la profesión en el siglo XVIII.
La confusión tiene varios orígenes. Geishas y cortesanas compartían los mismos barrios, los kagai, calles dedicadas al placer. Trabajaban en las mismas casas de té y atendían a la misma clientela acomodada.
Los favores sexuales eran posibles aunque quedaran fuera del oficio. En el periodo Edo ocurría que se concedieran esos favores o que se vendiera a alto precio la virginidad de una geisha.
Algunas cortesanas de alto rango también se vestían y se maquillaban de forma parecida a las geishas, lo que difuminó aún más la línea. Un indicio fiable: la cortesana ataba el obi por delante, la geisha lo ata por detrás.
La literatura y el cine hicieron el resto. Memorias de una geisha extendió el malentendido a un público mundial.
La prostitución no forma parte de las funciones de una geisha actual.
Cuánto cuesta contratar a una geisha
La tarifa es alta. La presencia en un banquete se factura por horas, a través de la casa de té, y una actuación privada cuesta varias veces más. La cuenta llega después de la velada, no en la puerta. Tómalo como un privilegio, y como una noche que recordarás.
Las geishas son artistas de verdad, y siguen haciendo soñar a japoneses y visitantes. Nunca se sabe: quizá te cruces con una en tu próximo viaje a Japón.
Preguntas frecuentes
¿Pueden las geishas tener pareja?
Sí. La vida privada de una geisha es suya, y las relaciones no están prohibidas. Históricamente, algunas tenían un mecenas, el danna, que cubría los gastos de su carrera. Ese acuerdo era financiero y social, no parte de su trabajo.
¿Por qué una geisha no puede casarse?
Una geisha que se casa se retira tradicionalmente de la profesión. La regla es profesional, no legal: su disponibilidad para los compromisos nocturnos y su condición de artista independiente son centrales en el oficio. Algunas vuelven más tarde, cuando el matrimonio termina.
¿Por qué quieren las jóvenes ser geishas?
A la mayoría le atraen las artes en sí: la danza clásica, el shamisen, la disciplina de un oficio que se aprende durante años. Es una de las pocas carreras donde la interpretación tradicional japonesa da de vivir a tiempo completo. La formación es dura, y muchas candidatas lo dejan durante el primer año.
¿Cuál es la diferencia entre una maiko y una geiko?
La maiko es la aprendiza, normalmente entre los 15 y los 20 años, y lleva kimonos más vivos, un obi largo que cae por detrás y sandalias okobo de suela alta. La geiko ya está formada, viste colores discretos y usa peluca en lugar de peinar su propio cabello. Si el atuendo es llamativo, estás viendo a una aprendiza.

